New Law aquí y ahora

¿Por qué New Law?

Porque tenemos clientes del siglo XXI a los que estamos ofreciendo soluciones del siglo XIX. Y, claro, no les sirven. Esto es un hecho. Nuestros clientes, empresas y particulares, cambian: los despachos de abogados también debemos cambiar para dar respuesta a estas nuevas necesidades.

Estamos viviendo una época de importantes cambios: la llamada Cuarta Revolución Industrial, la Era Digital… avances tecnológicos que impactan en nuestras vidas y hacen que las personas y las organizaciones seamos diferentes. Nuestras necesidades son distintas y ello implica nuevas soluciones.

Leer más

En el ámbito del Derecho, estas soluciones surgen de la necesidad de dar respuesta tanto a los cambios que experimentan nuestros clientes, como a los que vivimos los propios abogados: tenemos otros valores y queremos trabajar con otras condiciones. De este mix, surge en el mundo anglosajón el llamado New Law.

Para centrar un poco el concepto, el prestigioso analista y consultor del sector legal Jordan Furlong explica que el New Law implica cualquier modelo, proceso o herramienta que representa un enfoque significativamente diferente en la creación o prestación de servicios legales a los tradicionalmente empleados.

Es decir, estamos hablando de todo aquello que innove en el sector legal. Y añado: la clave está en la creación de valor para el cliente.

Un cliente cada vez más exigente, que puede comparar y que nos exige inmediatez en las respuestas que le damos. Es esto lo que, principalmente, está obligando al sector legal a adaptarse a través de la innovación.

Por supuesto hablamos de tecnología. Pero, atención, no solo ni mucho menos. Está claro que uno de los principales apoyos para innovar es todas las herramientas que la tecnología pone a nuestro servicio. Herramientas que son imprescindibles en esa generación de valor en la prestación de los servicios, pero que no son suficientes para satisfacer los intereses reales de los clientes.

¿Qué más hace falta? Esbozaré los seis principales puntos en los que creo se basa el New Law.

Es importante cambiar la forma de entender la prestación de servicios jurídicos, poniendo el foco en los intereses reales de los clientes y tratando de aportar valor. Ya tenemos varios ejemplos, de nuevo en el mundo anglosajón. Por ejemplo, la firma global Berwing Leighton Paisner, que ha diseñado Lawyers on Demand, y que pretende crear un modelo de prestación de servicios flexible, buscando que el cliente perciba cómo el despacho se adapta a sus necesidades.

El NewLaw pues busca modelos flexibles, donde el cliente se encuentre cómodo dado que se adapta a lo que realmente necesita, huyendo de modelos rígidos y estandarizados. Por eso la creatividad y la innovación son determinantes en este proceso de transformación de los despachos de abogados. Clientes diferentes, con necesidades distintas, que exigen flexibilidad y adaptación a sus intereses, obligan a los abogados a adaptarnos y buscar otra manera de prestar servicios jurídicos.

El New Law también implica cambiar los modelos de organización interna de los despachos de abogados. Esta nueva forma de entender el derecho surge en parte por aquellos abogados de EE.UU. que trabajaban en grandes firmas, pero que no se encontraban a gusto con las políticas de la empresa, el trabajo presencial, las condiciones para ir ascendiendo dentro de la compañía… Todos estos valores que hasta ahora han primado en el mundo del Derecho ya no se adecúan a una nueva generación de abogados que buscamos otra forma de vida. Y una vocación de servicio, donde se pretende ayudar al cliente, no solo solucionar un problema. El New Law supone, en este sentido, un modelo de despacho más horizontal, donde las reglas de retribución y mejora de condiciones estén relacionadas con el propio crecimiento y bien común, por encima de resultados individuales, que puedan llevar a estrategias a corto plazo, que pueden no ser las mejores para nuestros clientes. Y, por supuesto, modelos de flexibilidad horaria, posibilidad de teletrabajo y planes de conciliación y de igualdad.

¿Y el interés del cliente? El real, el de verdad. Cuantos más años ejerzo el Derecho, más me doy cuenta de que la maldición gitana “tengas pleitos y los ganes” es, en muchos casos, una realidad. Porque el propio proceso es un castigo en sí mismo para el cliente, además del gasto en tiempo y en horas que supone preparar un proceso judicial.  Ya lo dijo Abraham Lincoln, cuando en sus “Notas para una conferencia de derecho“, aconseja a los abogados: “Desalentad los litigios. Persuadid a vuestros vecinos para transigir siempre que puedan. Señaladles cómo el ganador nominal es a menudo un verdadero perdedor en honorarios, gastos y pérdida de tiempo“.

Claro que no siempre es así. En algunos casos, y dado que cada cliente es diferente, el reto del proceso judicial le puede suponer una inyección de adrenalina. Pero a lo largo de mi carrera he sentido muchas veces que ante un conflicto las soluciones tradicionales no se ajustaban a lo que realmente necesitaba el cliente. No sirve valorar únicamente las alternativas que la Ley nos da. He visto en muchas ocasiones como los contratos que se firmaban fruto de negociaciones interminables, eran complejos, largos e ininteligibles, lo que luego genera problemas de interpretación y largos y costosos procesos judiciales. El New Law también busca cambiar esto: es fundamental conocer bien al cliente, poner el foco en sus intereses, y solo después, buscar la mejor solución legal.

La política de honorarios que sigamos también forma parte de los intereses de nuestro cliente. Un punto que siempre me ha preocupado y en lo que el New Law ha supuesto un cambio importante. La facturación por horas, o por procedimiento efectuado, además de ser algo que impide al cliente hacer una previsión del gasto, tiene un efecto absolutamente pernicioso, puesto que no impulsa la eficiencia, sino todo lo contrario: cuanto más se tarde en hacer un trabajo, o más procedimientos judiciales conlleve la satisfacción de este, más ingresos tendremos los abogados. No tiene ningún sentido porque, en realidad, la productividad no se premia.

Y, por supuesto, es imprescindible aplicar criterios empresariales en la gestión de los despachos jurídicos y trabajar con equipos multidisciplinares: el mundo es demasiado complejo como para caminar uno solo. La especialización por áreas me parece fundamental, tarea pendiente en España, donde la mayoría de los despachos que existen están formados por una o dos personas, que hacen un trabajo artesanal. Así empezamos muchos, pero en un mundo cada vez más complejo, con tanta normativa, es complicado ser eficiente y dar un buen servicio sin especializarse.

El New Law, en definitiva, lo que propone es innovar en todas los procesos, herramientas y visiones que podamos para conseguir, más pronto que tarde, un sector legal adecuado a los tiempos que vivimos, a las necesidades y expectativas del siglo XXI.

Twitter Ángela | Linkedin Ángela

Leer menos

Si te ha gustado, ¡comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
angela imagen

Blog

Ángela de Miguel Sanz

rssfeed

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies