Tecnología y abogados, ¿una mezcla imposible?

    0
    218

    Parece ser que nuestro sector es uno de los más reticentes a adoptar herramientas tecnológicas. No es una sorpresa, lo sé. Lo sorprendente es que, tras datos, encuestas y predicciones que demuestran sin lugar a dudas que sin tecnología los abogados nos hundiremos en la insignificancia, persista esta reticencia.

    Los motivos de este inmovilismo (o, como dice el fundador de Legaltechies, Jorge Morell, “el índice de escepticismo más alto lo tienen los abogados”) son diversos. En mi anterior post apuntaba algunos de los problemas que, a mi juicio, tiene el sector en este sentido. Uno de los cuales, quizás el más poderoso, es el aferramiento al status quo que lleva a cabo buena parte de la abogacía. Sin entender que la única manera de responder a las exigencias del cliente del siglo XXI es adoptar nuevos modelos empresariales.

    Y en esta transformación, la tecnología es imprescindible. Cierto que defiendo que la innovación no es sólo tecnología, y que el despacho actual tiene que cambiar y adaptarse hacia un modelo empresarial donde generar valor para que el cliente sea el centro de la estrategia de negocio. Pero también es obvio que la tecnología es indispensable para conseguir ese objetivo de “dar más por menos”.

    De hecho, la tecnología está ya en nuestros despachos. Es decir, incorporarla no es una opción, es una necesidad.

    informacion en servidoresHoy, los clientes buscan una solución rápida, sencilla y eficiente, al menor coste posible, y las herramientas tecnológicas existentes son nuestras aliadas. Al igual que otros sectores empresariales han incorporado en sus procesos productivos las herramientas que la tecnología ofrece, el sector jurídico no puede mantenerse al margen. ¿Nos imaginamos un sector del automóvil prescindiendo de la tecnología, anclado en los modelos de producción del siglo XX? ¿Entenderíamos que no se aprovechase la innovación para producir vehículos con cada vez más prestaciones a un coste cada día más competitivo?

    Porque es de esto de lo que estamos hablando. De la gran transformación que se está produciendo en el modelo de prestación de servicios jurídicos. Integrada bajo el concepto anglosajón del New Law, esta transformación no podría ser ajena a la revolución tecnológica que estamos viviendo. Ser disruptivos, innovadores, pro-activos respecto a las herramientas que el mercado pone a nuestro alcance. Este es el único camino si queremos sobrevivir y seguir en el mercado.

    La abogada Betzaida Nessi, lo describe muy bien: “Los servicios tecnológicos ofrecidos bajo los esquemas de new law han alcanzado un nivel de sofisticación que les permite competir con casi todo el portafolio ofrecido por las firmas tradicionales de abogados”.

    Herramientas y ventajas competitivas para el sector legal

    pantalla tactilMucho hay escrito sobre esta cuestión, por lo que no me voy a extender demasiado. Como ejemplo tenemos las posibilidades que ofrece la “nube”, las herramientas de gestión documental, la firma electrónica, los contratos inteligentes, las herramientas para certificar evidencias digitales, ciberseguridad,…

    El big data, considerado como el producto de mayor valor en los próximos años por encima de cualquier otra materia prima, ofrece una larga lista de posibilidades también en el sector legal. Nos va a permitir almacenar y analizar una cantidad ingente de información, a la vez que podremos conocer y segmentar mejor a nuestros clientes actuales para mejorar el servicio que les ofrecemos, y acercarnos a los potenciales de un modo más preciso.

    La inteligencia artificial, por su parte, ha llegado para quedarse. Ya existen herramientas que analizan y clasifican documentos, al mismo tiempo que permiten a la propia herramienta “aprender” de los datos que se le proporcionan. El mundo que este conocimiento tecnológico abre es espectacular. Como bien dice Cristina Retana, directora de contenidos e innovación de Wolters Kluwer, “existen herramientas de analítica jurisdiccional predictiva que aportan criterios de probabilidad a la hora de juzgar el resultado de un caso”.

    El blockchain, poco conocido realmente por la mayoría del sector, aunque estemos hablando de él constantemente, es posible que llegue a eliminar a los intermediarios que hoy dan garantía a diversos tipos de operaciones. La cadena de bloques de información que produce el blockchain construye una base de datos que se distribuyen entre multitud de usuarios que, a su vez, validan la información.

    Es fácil que estas herramientas – y muchas otras ya en el mercado o todavía no optimizadas – sean percibidas por nuestro sector como una amenaza. Error. Las oportunidades que estas y otras tecnologías ofrecen al sector de los servicios jurídicos son evidentes.

    Eliminar tareas de poco valor, rutinarias. ¿Quién se acuerda hoy de cómo se buscaba jurisprudencia hace 20 años buceando en aquellos tomos inmensos? Ahora a nadie se le ocurre invertir tanto tiempo en este tipo de búsqueda cuando existen bases de datos que al instante te seleccionan más y mejor.

    Mejorar la calidad del trabajo. La tecnología nos va a permitir centrarnos en tareas que generen valor para el cliente, invertir tiempo en conocer las empresas, formar parte del equipo, y no limitarnos a redactar un contrato estándar, sin ese análisis previo de los intereses reales que se persiguen para dar satisfacción a nuestro cliente.

    Abaratar costes. Al final podremos ofrecer “más por menos”, dado que la tecnología va a facilitar nuestro trabajo, ahorrando tiempo en tareas rutinarias y seleccionando mejor la información. Y el cliente del siglo XXI exige eficiencia. La mejora en los procesos abarata los costes y mejora la calidad.

    Tanto las herramientas como las ventajas son evidentes. Pero cuesta que el sector, en general, las implemente. De hecho, tres de los seis ejes sobre los que pivota el XII Congreso de la Abogacía que se celebra en Valladolid el próximo mes de mayo, versan sobre esta transformación necesaria, inevitable. Abogacía emprendedora, transformaciones sociales y tecnológicas, y gestión eficaz de los despachos.

    Solo hace falta ser valientes. Abrir los ojos. No tener miedo al cambio.