Dime cómo actúas y te diré qué empresa quieres ser

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    Es difícil imaginar a una empresa con una excelente reputación incumpliendo un contrato o cayendo de manera reiterada en el impago de los salarios, por poner dos ejemplos. Pero, igual que tenemos claros estos ejemplos, no pasa exactamente lo mismo con el Compliance. La cuestión es, ¿por qué no consideramos igual de inimaginable el incumplimiento normativo en una empresa que busca tener una reputación intachable?

    Evidentemente, falta todavía en España una cultura del cumplimiento que cale dentro de todo el tejido empresarial. Pero, aun así, lo que debemos tener claro es que el establecimiento de un plan de Compliance por parte de una empresa exige una primera reflexión acerca de quién soy.

    Primer paso, preguntarme ¿quién soy? Y el segundo e igual de importante: ¿quién quiero ser? Si pretendo ser una empresa, moderna, competitiva, con buena imagen de marca, el Compliance será el procedimiento ideal para afrontar una revisión de cómo trabajo, para qué trabajo, con quién me relaciono. Es una oportunidad para analizarme como empresa, para mejorar mi gestión y, atención, para reducir gastos innecesarios en los que incurren muchas de las empresas de este país.

    ¿Quién soy?

    Así pues, el establecimiento de un plan de Compliance nos hará preguntar, de entrada, cosas como la manera en la que me muevo en el mercado: ¿tengo unos principios legales inquebrantables?  O, por el contrario, ¿intento relajar la aplicación de la ley hasta donde legalmente posible?  Es fácil de analizar porque esta actitud, de un lado o de otro, se manifiesta en múltiples actos. Desde un acuerdo con un proveedor (¿soy honesto y concierto por escrito lo hablado?) hasta mi relación con los trabajadores (cuándo prescindo de alguien, ¿le abono todo lo que corresponde o espero a que inicie acciones judiciales, porque si no lo hace es dinero que me puedo ahorrar?).

    aumento beneficiosEstos simples ejemplos sirven para poner de manifiesto que es en los pequeños detalles del día a día cuando se proyecta la filosofía de una empresa, su filosofía de gestión.

    ¿Y qué tiene que ver eso con el Compliance? Bien, si mi filosofía empresarial se basa en ajustar costes hasta el límite posible porque creo que así soy más competitivo, entonces la obligación legal de aplicar un plan de Compliance la tomaré como una carga. Y eso me hará olvidar – y por tanto erraré- que el Compliance es un aliado para cualquier empresa, pero, sobre todo, para las pymes.

    Básicamente porque una gestión basada únicamente en minimizar los costes a cualquier precio puede llevarnos justo al extremo opuesto: gastaremos y utilizaremos erróneamente los recursos en el pago de sanciones, multas, procesos judiciales, etc… que nos hubiéramos ahorrado diseñando e implementando un buen sistema de Compliance en nuestra pyme.

    normas cumplimientoSi el cumplimiento legal de una empresa va a buscar solo los mínimos, tenemos casi asegurada una mala gestión de los costes y de los recursos. Además de no contribuir en absoluto a la reputación de nuestra empresa. Una reputación que se verá tocada por la imagen que daremos a nuestros stakeholders: trabajadores, proveedores, clientes, socios y, no se nos olvide, administración. Por no hablar de la imposibilidad cada vez más frecuente de cerrar negocios con empresas de otros países que sí tienen claro que el cumplimiento normativo a máximos – y no para cubrir el expediente legal – es requisito indispensable.

    Así que la pregunta adecuada, probablemente, será: ¿quién quiero ser? Y en eso, seguro, el Compliance es tu aliado.