Al deporte le ha llegado su hora violeta (por fin)

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Al deporte le ha llegado su hora violeta (por fin)

Hoy en día asistimos al crecimiento imparable del papel de las mujeres en el deporte sin que el ordenamiento jurídico responda de idéntica forma a este fenómeno”. No lo digo yo, sino que es parte del Preámbulo el Anteproyecto de Ley del Deporte español, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 1 de febrero.

Así que, con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el día 8 del pasado mes de marzo, y tras asistir al Congreso de Liderazgo para la Mujer en el Fútbol – Leadership Woman Football (LWF) que tuvo lugar en el precioso estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid, los días 28 y 29 del mismo mes, no podía dejar pasar la oportunidad de escribir sobre mujer y deporte.

Fútbol femeninoEste último evento, apoyado por la asociación internacional Women in Sports Law —WISLAW— y organizado por Reyes Bellver —@bellverrey—, quien, a su vez, es Coordinadora de WISLAW en España, y por Carlota Aparici —@ApariciCarlota—, resultó un buen retrato sobre la presencia de la mujer en las altas instancias del mundo del fútbol. Y, para mí, una agradable sorpresa, de la que quiero destacar la capacidad, la preparación y la experiencia de las protagonistas, además de su relevancia e influencia en el mundo del fútbol. Una perfecta organización y el gran nivel de los y las ponentes —en su mayor parte mujeres, naturalmente— me han hecho cambiar la percepción del papel femenino en el mundo del fútbol (en general), y también la imagen errónea que tenía de la actualidad del fútbol femenino.

Si algo cabe criticar del Congreso es la ligera sensación de euforia que me pareció apreciar en relación con el fútbol femenino, en concreto con la competición profesional, en España. Claro que, con las asistencias milenarias a los partidos del Athletic de Bilbao en San Mamés (48.000 frente al Atlético de Madrid y 25.000 frente al Levante) y del Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano (60.000 frente al Barcelona, récord mundial de asistencia), era difícil no caer en la euforia. Pero no hay que olvidar que esos éxitos, grandes, son sólo la primera piedra.

Porque, es evidente, queda mucho camino por andar. Aunque, por supuesto, quepa destacar el trabajo de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino, el apoyo de La Liga —elogiado Javier Tebas como el que más en el Congreso— y el de los grandes clubes, sobre todo el Atlético de Madrid de Lola Romero: ¡qué gran comunicadora la presidenta!

El Congreso coincide con los últimos ecos de la dimisión de la Responsable de Fútbol Femenino de la RFEF, Dolores Martelli, por “discrepancias” con la política de la federación en el fútbol femenino. Además de coincidir, también, con la iniciativa, que probablemente resulte fallida, de la RFEF de reclamar la organización de la competición femenina de máximo nivel, con la creación de una competición “élite”. Aguas turbulentas en la federación en el campo del fútbol femenino.

Mientras, las profesionales siguen negociando el primer Convenio Colectivo de futbol femenino, ambicioso, aunque exigente para los clubes. Los efectos del convenio serán fantásticos, aunque, de momento, sólo para las profesionales de la Liga Iberdrola.

La mujer y las nuevas leyes del deporte autonómicas

Y, por último, no puedo dejar de comentar el protagonismo de la mujer en la tercera generación de las distintas leyes del deporte autonómicas que están aprobándose en estos meses. Todas las leyes incorporan la necesaria perspectiva de género, además de algunos cambios legales que, supuestamente, ayudarán a que esa inclusión sea efectiva, a promover el deporte de las mujeres y a lograr una efectiva igualdad en este ámbito.

Logotipo de la Junta de Castilla y LeonAsistí con ilusión, el pasado 20 de febrero, al debate y votación de la Ley de la Actividad Físico-Deportiva de Castilla y León, que tuvo lugar en las Cortes autonómicas. Como si yo tuviera algo que ver en su nacimiento, lo cual, evidentemente, no es así. De esa primera experiencia como espectador parlamentario, destaco tres cuestiones.

La primera, quizás pecando de ingenuo, aunque lo preveía, es una pequeña decepción: no hay debate. Todo está elaborado, hablado, debatido y negociado con anterioridad, fundamentalmente en la Comisión parlamentaria correspondiente.

La segunda, por el contrario, es una gran satisfacción: el gran consenso existente en la aprobación de la Ley, que debe interpretarse como una consecuencia del gran trabajo de la Dirección General de Deportes, a cuyos representantes tuve el placer de felicitar. Como muestra, el resultado de la votación: 71 votos a favor y únicamente 11 abstenciones, sin votos en contra.

Y la tercera, sintiéndolo mucho, es una gran decepción: las enmiendas del Grupo Parlamentario Podemos (llevé la lección estudiada), centradas de forma casi exclusiva en artificiales cuestiones sobre el lenguaje supuestamente inclusivo para la mujer. ¡Qué lejos me parecían cuando escuchaba a las mujeres en el Congreso LWF! ¡Qué poco útil es ese debate! Debo remitiros a un tuit que la Real Academia dedica en sus cientos de contestaciones relativas a la cuestión: aquí lo tenéis, si os interesa.

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