El Deporte sigue discriminando la diversidad en género e identidad sexual

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El Deporte sigue discriminando la diversidad en género e identidad sexual

Dos cuestiones diferentes, relacionadas con el género y la discriminación, nos han asaltado en la Sección de Derecho Deportivo de Negotia.

Hace unas semanas, desde una federación deportiva autonómica, nos consultaron cómo podían solucionar los problemas de un deportista, adolescente, para poder tramitar una licencia federativa conforme a su identidad sexual, masculina, sin tener que esperar años a que el Registro Civil procediera a cambiar su género, que, oficialmente, desde su nacimiento, es femenino.

discriminacion deporteAnte tal problema, confieso que novedoso, y también interesante desde el punto de vista jurídico, pudimos comprobar que existe poco o nada regulado al respecto. Aunque ya el Comité Olímpico Internacional (COI), en noviembre de 2015, acordó que aquellos atletas que cambien su sexo del femenino al masculino, pueden competir sin ninguna restricción en categoría masculina. El mismo documento del COI señalaba, por el contrario, una serie de condiciones para que aquellas deportistas que cambian su género del masculino al femenino: fundamentalmente que estuvieran declaradas oficialmente como mujeres y que su nivel de testosterona estuviera por debajo de 10 nanomoles por litro, al menos en los últimos 12 meses, además del deber de someterse a los controles que se le requieran.

Para aquellos deportistas, como en el caso que se nos planteaba, de identidad de género masculina habiendo nacido mujer, que pretenden competir en pruebas masculinas, a pesar de tener las “bendiciones” del COI y, evidentemente, no disfrutar de ninguna ventaja, las dificultades en la práctica son importantes. Y ello, porque las federaciones, tanto autonómicas como nacionales, se muestran temerosas ante estos casos, para los que no tienen soluciones reguladas en sus normativas.

Y estábamos buscando solución a este problema, cuando el TAS, la Corte de Arbitraje Deportiva, a principios de mayo, desestimaba, en un laudo de 180 páginas, el recurso de Caster Semenya frente a la norma de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) que limitaba a 5 nanomoles por litro de sangre el nivel de testosterona.

análisisPara los que no sepan quién es Caster Semenya: es una atleta sudafricana, cuyo organismo genera unos niveles de testosterona muy elevados. Un caso de hiperandrogenismo. Desde su inicio en la competición, hace más de una década, su superioridad en pruebas de media distancia ha sido insultante. Ya desde el principio, su apariencia “poco femenina” según los estereotipos de género predominantes, la puso en el objetivo de los servicios médicos de la IAAF. Tras una breve suspensión inicial y años de discreto rendimiento, volvió a ganar en 2016. En 2018, la IAAF redujo el nivel de testosterona permitido, y la desestimación de su recurso por el TAS puede acabar con su carrera. Aunque sus abogados, dirigidos por el español Juan de Dios Crespo, anuncian ya recurso. De momento, el TAS reconoce que la norma es discriminadora, pero “necesaria y proporcionada”.

La aparición de Semenya en el atletismo generó grandes dudas, pues todos queremos un deporte limpio y que los deportistas compitan con las mismas armas. Pero el conocimiento del caso concreto de la atleta sudafricana ha llevado a muchos juristas a la misma conclusión: ¿Es lícito que Semenya tenga que medicarse para competir? ¿Es justo que se la obligue a “doparse” para reducir su rendimiento e igualarse a las demás? Si desde el punto de vista médico, deportivo y jurídico es mujer, ¿por qué no puede competir como tal? Y, la que para mí puede ser clave del silogismo ante el que estamos: si en vez de “una Semenya”, tuviéramos cientos, ¿la norma sería la misma? Creo que la respuesta es evidente: un deporte femenino lleno de MUJERES con las excepcionales condiciones de la atleta sudafricana, además de llenar aún más los estadios, no supondría ningún problema ético ni deportivo. Luego, ¡el problema es la diferencia! Como si no se permitiera saltar jugando a baloncesto a aquellos que midan más de 2,10, o pusiéramos algún hándicap a Messi o a Cristiano para que su superioridad no fuera tanta.

“El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha perdido una oportunidad histórica”. Quien lo afirma es María José Martínez Patiño, exatleta española, que actualmente se dedica a la docencia, y es asesora del COI, precisamente en temas de hiperandrogenismo. Ella sufrió una experiencia similar, hace 30 años. En sus declaraciones a EFE publicadas en Iussport, deja algo de esperanza basada en investigaciones en las que colabora el COI. Confiemos.

Ya los Tribunales suizos han corregido, al menos de forma provisional, la resolución del TAS, y, tras la orden dictada el 2 de junio, Semenya puede competir, al menos de momento, en espera de la resolución quizás definitiva de su caso.

testosteronaMientras, nuestro deportista adolescente, del que no nos hemos olvidado, espera poder tramitar su licencia, espera la oportunidad para practicar su deporte favorito, y, aunque, a él, la normativa del COI no le limitaría, lo cierto es que la ausencia de regulación en España, la “necesaria burocracia”, y el miedo a lo desconocido de las federaciones retrasan el esperado momento.

Los pasos son lentos, y los casos, aún, muy pocos. Que hayamos podido conocer, tan sólo la Federación Española de Ciclismo ha movido ficha, y se ha dotado de un protocolo que fue presentado “a bombo y platillo” ante los medios de comunicación, pero que han debido esconder bajo llave, a tenor tanto de la imposibilidad de localizarlo en su web, como de las evasivas con las que la federación autonómica y nacional responden ante nuestra solicitud del documento.

Negotia, a través de su marca de derecho deportivo, Sportlex, está trabajando ya con algunas federaciones de Castilla y León en la implantación de medidas dirigidas a promover el ejercicio del derecho al deporte en estos casos, con la consiguiente modificación de normativas, que hagan posible el sueño de aquellos deportistas, que, solo quieren competir en su deporte favorito. En este caso, lo importante sí es participar.

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