Soy un directivo de un club deportivo: ¿Está en riesgo mi dinero personal?

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Soy un directivo de un club deportivo: ¿Está en riesgo mi dinero personal?

Hace poco, en un curso de Dirección de Entidades Deportivas, me tocó hablar de la responsabilidad de los directivos en el mundo del deporte. Los asistentes, que venían ya “asustados”, pues mi compañero José Antonio Castañeda les había hablado justo antes de Compliance, superaron el letargo provocado por mi exposición y salieron un poco más alarmados. Algunos de ellos con más motivo, como dirigentes en clubes y federaciones.

Y es que, cuando un ciudadano, generalmente de buena fe, con ilusión y ánimo de aportar algo, se embarca en labores de dirección de un club o federación, desconoce el grado de responsabilidad que asume. Y la responsabilidad puede ir mucho más allá de asumir el éxito o el fracaso de las decisiones adoptadas. Vamos a ver cuándo y hasta dónde responde un presidente o miembro de directiva de estas entidades, olvidándonos del deporte profesional.

Estamos hablando de que esos dirigentes podrían tener que indemnizar con su propio patrimonio los posibles daños generados.

equipo responsabilidadPor tanto, en primer lugar, es necesario que haya algo que indemnizar, un daño, generado en el patrimonio de un tercero, en el de los propios socios o en el de la misma asociación, sea club o federación.

Hemos ya mencionado ante quiénes debe responderse:

  • Puede ser ante el propio club o federación. Pensemos en que, como consecuencia de una decisión de la directiva, esa entidad pierde unos derechos sobre una instalación, lo que supone un empobrecimiento que incluso podría llevar a la desaparición. Los responsables de la pérdida podrían tener que indemnizar a la asociación.
  • O ante un socio o miembro del club o federación. Sería el caso de que el daño lo sufriera un solo socio, a quien tendrían que indemnizar esos responsables.
  • O ante un tercero. Si el daño se genera a un tercero que contrató con la entidad, o a quien hay que indemnizar como consecuencia de hechos no pactados pero derivados de la actividad del club o federación.

Para tranquilizar a aquellos que forman parte de esas entidades en cargos directivos, o piensan hacerlo, concretaremos en qué casos deben responder:

  1. Si ha habido una participación culposa o negligente. Es decir, si nos encontramos ante una acción u omisión imputable a los directivos, en la que no se actuó con el debido cuidado, aunque no existiera intención de provocar el daño.
  2. Si ha existido dolo. Estaríamos en este caso si la acción u omisión se realiza de manera voluntaria, sabiendo de sus consecuencias dañosas.

Dado que la normativa aplicable en materia deportiva (leyes autonómicas o ley estatal), no regulan el régimen de responsabilidad de los directivos, debemos acudir, por aplicación supletoria, a la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de asociación, cuyo artículo 15, de directa aplicación en todo el Estado, señala, en los numerales 3, 4 y 5:

  1. Los miembros o titulares de los órganos de gobierno y representación, y las demás personas que obren en nombre y representación de la asociación, responderán ante ésta, ante los asociados y ante terceros por los daños causados y las deudas contraídas por actos dolosos, culposos o negligentes.
  2. Las personas a que se refiere el apartado anterior responderán civil y administrativamente por los actos y omisiones realizados en el ejercicio de sus funciones, y por los acuerdos que hubiesen votado, frente a terceros, a la asociación y a los asociados.
  3. Cuando la responsabilidad no pueda ser imputada a ningún miembro o titular de los órganos de gobierno y representación, responderán todos solidariamente por los actos y omisiones a que se refieren los apartados 3 y 4 de este artículo, a menos que puedan acreditar que no han participado en su aprobación y ejecución o que expresamente se opusieron a ellas.”

Responderán, por tanto, ante la sociedad, ante los socios y ante terceros, por los daños causados y por las deudas contraídas por actos dolosos, culposos o negligentes (art. 15.3 LODA) y por los actos y omisiones realizados en el ejercicio de sus funciones y por los acuerdos que hubiesen votado (art. 15.4 LODA). Parece que los puntos 3 y 4 se refieren a dos supuestos diferentes (fuera del ejercicio del cargo en el primero de ellos y consecuencia de su ejercicio en el segundo), pero no es así, sino que ambos puntos concretan y se complementan, para señalar que responden por los actos realizados de modo doloso, culposo o negligente, los miembros del órgano de gobierno, y en el ejercicio de sus funciones, en el ámbito civil y administrativo. Nos encontramos ante un sistema de responsabilidad por culpa o negligencia y no en un caso de responsabilidad objetiva. Se debe entender, por tanto, que no asumirían responsabilidad en caso fortuito o de fuerza mayor.

dinero deporteSegún el punto 3, parecería que también serían responsables los miembros de la asamblea general (órgano de representación), pero no es así, y únicamente cabe exigir responsabilidad de los miembros de los órganos de gobierno. Quienes sí deben responder, aunque habría que estudiar caso por caso, son aquellos que, sin ser directivos, “obran en nombre y representación de la asociación”.

En cuanto al régimen de responsabilidad, el artículo 15. 5 de la LODA indica que “cuando la responsabilidad no pueda ser imputada a ningún miembro o titular de los órganos de gobierno y representación, responderán todos solidariamente …, a menos que puedan acreditar que no han participado en su aprobación o ejecución o que expresamente se opusieron a ello”. Los estatutos de estas asociaciones recogen las competencias específicas de cada uno de los directivos, delimitando sus funciones, por lo que, si el daño ha sido provocado por el comportamiento de uno de ellos, la solidaridad no entraría en juego. Únicamente cuando el daño sea consecuencia de un acuerdo o decisión adoptada colegiadamente, o sin que pueda determinarse que el daño ha sido efectuado por alguno de los directivos, responderán todos solidariamente. Siempre que, además, recordemos, el acto u omisión implique un comportamiento doloso o negligente.

RESPONSABILIDAD DERIVADA DE INFRACCIONES ADMINISTRATIVAS

Por si lo indicado fuera poco, nos encontramos ante la posibilidad de comisión de infracciones, con la consiguiente imposición de posibles sanciones, derivadas de incumplimientos en el ámbito fiscal, laboral, de prevención de riesgos laborales, seguridad social, protección de datos, consumo, etc. La normativa aplicable en muchos de estos ámbitos facilita la derivación de responsabilidad a los directivos de estas asociaciones.

Como puedes ver, participar en la gestión de las entidades deportivas no se limita a tomar decisiones y representarla en actos públicos, sino que conlleva grandes responsabilidades que requieren, cuando menos, que sus directivos sean conscientes de su existencia, y, en la mayoría de los casos, que se asesoren convenientemente. En SPORTLEX asesoramos a clubs y federaciones deportivas, para evitar sorpresas.

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