La RSC en el ADN de la abogacía

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El 4 de abril de 2017, la revista Corresponsables  publica un artículo en el que destacan la labor de nuestro despacho respecto de las acciones de responsabilidad social corporativa (RSC) que desarrollamos.

Pues bien, si hay un sector que ha defendido desde un primer momento los derechos humanos y ha luchado por el mejoramiento social, este es el de la abogacía. Nuestra profesión, como muchas otras, es eminentemente vocacional y con un gran contenido social. De entrada, trabajamos con personas. Y lo que tratamos con nuestra práctica es mejorar la vida de nuestros clientes, y, la mayor parte de las veces, de la sociedad en general. De una manera u otra, en algún momento, todos los abogados hemos contribuido a mejorar la sociedad, defendiendo derechos de todo tipo: económicos, sociales, ambientales, humanos…

Para nuestro sector, contribuir a la mejora social es algo que forma parte de nuestro día a día, es parte de nuestro ADN. Por ello, implantar medidas concretas de RSC en nuestros despachos, debería ser bastante sencillo, por cuanto que nuestra profesión tiene los elementos necesarios integrados dentro de lo que es el propio ejercicio del Derecho.

Uno de los ámbitos donde más fácilmente podemos actuar, son los servicios pro-bono, es decir, los servicios jurídicos gratuitos. Esta es una excelente opción de RSC para un bufete, fácil de implantar, sobre todo en los despachos pequeños. Tres ejemplos que llevamos a cabo desde Negotia Abogados desde hace años: colaboramos con asociaciones de mujeres víctimas de violencia de género ofreciendo asistencia jurídica gratuita a las víctimas, apoyamos a los pacientes engañados o estafados por las cadenas dentales a través de la plataforma AFECADE o estamos a disposición de todo el mundo a través del consultorio jurídico del periódico vallisoletano El Norte de Castilla, donde los ciudadanos pueden exponer sus dudas jurídicas sin coste alguno para ellos. Muchos son los campos donde los abogados podemos colaborar.

Pero además, por el ejercicio diario de nuestro oficio, los abogados tenemos una amplia formación en diversos aspectos tantos sociales como económicos. Esos conocimientos, si los compartimos con la ciudadanía, también forman parte de nuestra acción de RSC. Y en este campo también se demuestra la implicación de la abogacía porque es muy frecuente que los abogados se presten a formar, concienciar o difundir valores y principios.

En nuestro caso, siempre nos ha preocupado compartir nuestro conocimiento y trabajar en el campo de la abogacía preventiva. Estoy convencida de que hay un déficit de formación en la sociedad española que lleva a un exceso de litigiosidad, cuando ya se sabe que más vale prevenir que curar. Por eso hemos puesto en marcha el espacio SABIDURÍA COMPARTIDA, un lugar donde compartir conocimientos, experiencias, pensamientos, sentimientos, abierto a todos los sectores y sabidurías, abierto a toda la ciudadanía.

Pero nada de esto tendría sentido si dentro de nuestras propias organizaciones no implantamos medidas de RSC que, por ejemplo, mejoren el clima laboral. Como he dicho al principio, los abogados tenemos vocación social y estas medidas en nuestros bufetes deben implantarse por convicción. Pero para los más reticentes, asegurarles, como ya se ha demostrado ampliamente, que medidas de RSC como un plan de igualdad tendrán un impacto económico positivo: “Trabajadores más felices, organización más justa y, por tanto, un aumento de nuestra reputación de marca”. ¡Ese es el camino!