Matrimonio y Empresa

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Paula Aller Franco Abogada de Familia
Paula Aller Franco – Abogada de Familia

La inmensa mayoría de los matrimonios celebrados en España, se regulan bajo el denominado régimen legal de gananciales, este es el aplicable en el caso de que los cónyuges no hayan establecido a través de unas capitulaciones matrimoniales otro distinto.

La realidad es que a día de hoy son muy pocas las parejas que se plantean someter su matrimonio a un régimen de separación de bienes, ya que consideran que no es una buena manera de comenzar un proyecto común de vida. Asocian la idea de separación de bienes a desconfianza, a la antítesis del romanticismo.

Pero realmente dicha decisión, va a tener mucha transcendencia en nuestra situación económica y patrimonial, por lo que se debería de valorar muy bien y analizar antes de decantarse por un régimen u otro.

La consecuencia fundamental del régimen de gananciales, de la que se derivan otras muchas, es el nacimiento de dos categorías de bienes: los privativos de cada cónyuge, que son los pertenecientes a cada uno antes del nacimiento de la sociedad de gananciales (antes de contraer matrimonio); los adquiridos después individualmente a título gratuito (esto es, por herencia o donación) o, a costa o en sustitución de otros privativos; los inherentes a la persona; las ropas y objetos personales; así como los instrumentos para el desarrollo de cada profesión u oficio. Los comunes a ambos, llamados gananciales, que son los adquiridos a título oneroso por cualquiera de los cónyuges con fondos comunes durante el régimen; el sueldo, salario o el producto de la industria o negocio de cada cónyuge; así como los frutos y rentas que produzcan, tanto los bienes privativos como los gananciales.

>>>> ¿CÓMO PUEDE AFECTAR UN MATRIMONIO A UNA EMPRESA?

La mayoría de las micro-empresas y pymes se crean bajo la forma jurídica de sociedad de responsabilidad limitada (S.L), y la mayor parte de sus socios suelen estar casados bajo el régimen de sociedad de gananciales. Ante esta realidad social existen 2 situaciones posibles:

1.-La sociedad se ha constituido durante el matrimonio.

En este caso los propietarios de las participaciones sociales son los 2 cónyuges, salvo que en el momento de constitución de la sociedad expresamente se haya hecho constar que las mismas se han adquirido con dinero privativo y por tanto son privativas. Para que tengan dicho carácter es necesario que el cónyuge del socio acuda a la notaria, para manifestar que está conforme. Si las participaciones son gananciales y se produce una ruptura en el matrimonio, podría suceder:

  • Que las participaciones caigan en manos del cónyuge de nuestro socio, en virtud de la liquidación que se realice del régimen matrimonial. Por lo que la sociedad de repente tendría un nuevo socio con el cual no se había contado originariamente y con el cual no tengamos nada en común y tenga una visión comercial o de negocio totalmente distinta.
  • Que las participaciones se hayan repartido entre los dos cónyuges, por lo que todos los derechos derivados de su cuota de participación en la sociedad se podrán ejercitar por los 2.
  • Que las participaciones todavía no se hayan repartido, pertenecen a la sociedad de gananciales todavía no liquidada. Sin duda esta es la situación más compleja ya que el cónyuge podría solicitar el ejercicio de sus derechos, como el derecho al voto sobre el reparto de beneficios, a convocar junta si tiene + 5% del capital social etc.
  • Que la sociedad fuera auditada a petición del cónyuge cara un proceso judicial de liquidación.

2.-La sociedad se ha constituido antes del matrimonio.

En este supuesto el capital que se haya invertido para la constitución de la sociedad será un bien privativo, al igual que las participaciones sociales. Los derechos inherentes a las mismas serán únicamente ejercidos por su titular.

Si bien todos los ingresos que se obtengan durante el matrimonio serán bienes gananciales (el sueldo, reparto de reserva y dividendos etc.) al igual que el incremento de valor de las participaciones sociales.

¿Qué pasaría con las reservas si no se reparten, serían privativas o gananciales?

Dicha cuestión es muy compleja, y de hecho los tribunales no tienen unanimidad sobre su carácter. Por un lado existen tribunales que entienden que si las reservas no han sido repartidas son privativas, por cuanto todavía no son un fruto que se pueda integrar dentro de la sociedad de gananciales. Y existen otros que consideran que tienen un carácter ganancial aunque no se hayan repartido.

Juzgados de Valladolid

¿A quién pertenecerían las nuevas acciones en el caso de que existiera un aumento de capital?

En este supuesto habría que valorar como se emiten las nuevas acciones, las misma podrían ser; con cargo a plusvalías, con cargo a reservas, con cargo a nuevos desembolsos. Y dependiendo de su modalidad y el carácter de las acciones originarias nos podríamos encontrar en distintos supuestos en los que podrían tener un carácter u otro, o teniendo carácter privativo habría que desembolsar cierta cantidad a favor de la sociedad de gananciales. Por ello es muy necesario en el mundo empresarial conocer de antemano cual es el régimen matrimonial más conveniente para nuestro matrimonio, tanto si esta va bien como si va mal. Si la relación matrimonial es satisfactoria el régimen al que estemos sometidos puede servir para proteger el patrimonio familiar de futuros acreedores. Si nos encontramos ante una sociedad legal de gananciales y la empresa va mal dicha crisis empresarial puede tener graves consecuencias en el patrimonio familiar, ya que este responde frente a las deudas. Si nos encontramos ante una separación de bienes solo responderán los bienes propios del socio no de su cónyuge. Si por el contrario el matrimonio fracasa, es importante que el régimen sea de separación de bienes a fin de evitar todos los perjuicios que anteriormente se han expuesto. Por todo ello, como abogada de familia, recomiendo a todos los empresarios que antes de decidirse por un régimen u otro se planteen un simulacro de cuál sería su situación en un régimen y en otro y decidan desde un punto de vista empresarial cuál es el más recomendable.

Paula Aller Franco
Socia – Abogada de Familia en Negotia
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